Mi Alma
Intenté hacer un pacto con El Diablo. Él no quiso, naturalmente. Es un tipo inteligente. Muy, muy viejo. Cansado.
No es difícil hablar con él. Está mucho menos ocupado que Dios, que es quien recibe la mayoría de las peticiones. Yo ya descubrí que no sirve de mucho hablar con Dios. Él no puede intervenir. No en la tierra. Pedirle algo así como "cura a mi hijo" no sirve de nada. Pedirle "apiádate de su alma" puede que si sirva, intentadlo.
El Diablo Llegó a la cita puntual, con 3 segundos de adelanto y escuchó mi propuesta con seriedad profesional. "Te entrego mi alma" ,le dije. "A cambio, debes terminar con el hambre en el mundo."
"No." Dijo. "Podría hacerlo. Fácilmente. No es algo complicado de solucionar. Los propios humanos podríais arreglarlo si quisierais. Y lo sabéis. Pero no voy a hacerlo". contestó. "Pensarás que no acepto tu alma porque 'soy malo', y nunca ayudaría a la gente de la tierra a algo que la beneficiara. No es por eso. Yo sólo quiero almas. He hecho muchas cosas que beneficiaron a la humanidad a cambio de unas pocas almas."
Me miró. Pensativo. Estaba recordando. Sus ojos tenían la profundidad que dan eones dedicados a verlo todo y comprenderlo. Al cabo continuó hablando. "Alexander Fleming me dio su alma a cambio de hacerle famoso y yo contaminé aquellos malditos hongos. Salvador Dali, Bill Gates. Es interminable la lista de aquellos a quienes hice famosos. Muchas veces causé más beneficio que mal. Otras no. Ya te he dicho que eso no me preocupaba".
"Ahora mismo ya nadie me pide la fama. La televisión hace ese trabajo de comprar el alma a cambio de unos años, o días de reconocimiento público. Lo curioso es que la gente prefiera esa forma de hacerse famosos. Yo sólo requiero vuestras almas cuando morís. Las televisiones la poseen desde que se firma el contrato. Por suerte para mi, quedan otros muchos tipos de peticiones, que aún siguen dándome clientes".
"El problema es que sólo Dios decide que almas van al cielo y que almas van al infierno. Sólo Dios. Yo sólo puedo intentar forzar su mano. Si pactan conmigo por soberbia o por maldad, por ejemplo, sé que Díos les condenará. Entonces les ayudo a cumplir su pecado. Si me hubieras pedido 'Quiero hacerme famoso curando el hambre en el mundo', habría aceptado, tu hubieras tenido todo el merito y yo tu alma. Pero no ha sido así".
Le interrumpí en ese momento. "cambio la petición entonces". Dije. "Demasiado tarde. Dios ya sabe que has pedido de forma altruista. No podré conseguir tu alma. No al menos en esta ocasión. Pero quizá volvamos a vernos. Buena suerte en tu vida".
Se difuminó dejando un ligero olor a azufre. Quizá no hubiera tal olor y yo sólo creí sentirlo porque todo el mundo dice que el diablo huele a azufre. No sé.
fin